La entrada prometida ha llegado desde el Mundo de las Pirutetas :D
[por favor, no preguntar que son las pirutetas, es algo difícil de explicar]
He estado dos semanas (sin contar los tres días playeros) en diferentes sitios, primero en una aldea perdida entre montañas y luego en una ciudad prociosa pero en decadencia, donde he comido hasta (casi) explotar.
Parte I: Pueblo entre las montañas
Bicicleta pa'rriba, bicicleta pa'bajo, se me pasó la semana rapidísimo... bañándonos en ríos de aguas congeladas, subiendo montañas con las bicis para conseguir internet, alimentándonos a base de helados y gominolas duras y jugando a las cartas casi 26h diarias. Y pescando, se me olvidaba, pescando xD.
Me da mucha pena solo haber estado una semana y no haber visto ni a la mitad de la gente u.u''
Pero el año que viene volveré, y esta vez para quedarme :DD
Oporto es una ciudad bastante bonita, me encanta el paseo que bordea el Duero, las iglesias decoradas con azulejos azules, las calles pavimentadas... Pero le veo dos inconvenientes y medio.
1º: Tiene demasiadas cuestas -.-''
2º: Está echadita a perder. Parece que nadie cuida la ciudad.
1/2º: Te echan demasiada comida en el plato xDD. Enserio, pides un filete y no solo es un filete, es un filete con una fuente de patatas fritas, otra de arroz y ensalada. Está bien, pero a ratos es demasiado...
También he estado eso, una semana, en una casa pequeñita, pero cerca de un supermercado. Qué ocurrió: íbamos dos veces (mínimo) diarias al super. Había de cosas e.e
Y además me he comprado un vestido chulo-rechulo que algún día os mostraré.
Conclusión: voy a Portugal solo para comer bolos de nata, que ADORO, y en los cuales podría basar mi alimentación ^^
Y sufrí de cerca los incendios que asolaban Portugal. Además, no solo se queman los pocos bosques naturales que quedan, sino que se queman las replantaciones u.u''

